Desde Haputale fui
a Ella, otro pueblo en la montaña pero más turístico. Como no llegaba a una
hora y media de viaje (para unos 22 km), me arriesgué y volví a coger en el
tren billete en tercera clase. El tren que vino tenía solo dos vagones pero
pude sentarme sin problemas. Menos mal que no era mucho tiempo porque los
asientos eran de madera.


Cuando llegué y
salí de la estación, un conductor de tuk-tuk me ofreció una habitación en su
casa por 1000 LKR. Acepté porque Anton, el sueco, me dijo que él había estado
también en Ella por 1000 LKR pero que la
habitación era mala y por internet no había visto ninguna opción más barata.
Así que Peter, como
se llama el dueño, me llevo en su tuk-tuk hasta allí y aunque el baño era
común, me gustó el sitio con su porche.
Ella en realidad no
es más que una calle principal con todo restaurantes occidentalizados, dirigidos
a los turistas, y luego unas cuantas casas desperdigadas y tiendas tradicionales.
Así que en sí, el pueblo no tiene nada, como Haputale, pero lo interesante está
en los alrededores.
Así que esa tarde
me fui hasta “Mini Adam’s Peak” (Pequeño Pico de Adam). “Mini” porque en el
país también existe el “Pico de Adam”: un recorrido de unas 4 horas subiendo
escaleras (y luego la vuelta). Pero por suerte, el “mini” solo estaba a media
hora andando desde mi alojamiento. Y desde allí hay unas vistas que bien
merecen la pena.
Roca de Ella |
A la mañana
siguiente decidí subir a la “Roca de Ella”, de entrada una ascensión más dura
que la del día anterior y ¡vamos que lo fue!
Para llegar hasta
allí hay que andar desde Ella unos 2 km por las vías del tren que aunque así de
primeras pueda parecer peligroso, al día pasan muy pocos trenes y a poca velocidad
y además, muchos habitantes de aquí lo utilizan como camino.
Tenía escritas las
indicaciones de cómo llegar a la cima pero no vi muy claro cuando tenía que
dejar las vías así que pregunté a un lugareño y sin pretenderlo me eché otro
guía. Pero ¡madre mía! Iba a paso rapidísimo. Recorrimos caminos, fuimos entre
plantaciones, entre maleza, adelantamos a todos los que estaban por delante
(todos con guía menos uno) y cuando el asunto se puso peliagudo hacia arriba
tuve que pedirle que parase un poco. El resto del camino fue igual de agotador.
No sé que habría desayunado este hombre que además iba en chanclas. El lado
positivo es que estuvimos solos en el lugar por unos 10 minutos hasta que
llegaron otros viajeros.
Las vistas
increíbles. Eran parecidas a las de “Mini Adam’s Peak” pero desde la montaña de
en frente y más alto.
En la cima conocí a
una pareja inglesa que me dijo que se necesita un mes o un mes y medio para no
querer irte de la india…¿Sobreviviré a ese país?
Al llegar otra vez
a las vías de tren tuvimos discrepancias el guía y yo con cuanto pagarle. No lo
habíamos hablado antes y dejo caer que había gente que pagaba 4000 LKR. Si
pensaba que yo iba a ser uno de ellos, no se podía equivocar más. Y aunque no
le pareció suficiente se tuvo que contentar con 500 LKR.
Estaba machacada y
descansé un rato en el alojamiento. Pero todavía tenía la tarde por delante así
que me fui 6 km andando carretera abajo hasta la cascada de Ravana que esta
junto a la carretera. Aunque para volver cogí un bus, que era todo cuesta
arriba.
Al día siguiente
decidí hacer un nuevo intento con otra fábrica de té, la de “Halpewatte”. No
era lunes así que de entrada no tenía que haber problema. Un bus me dejo en el
cruce e hice los últimos 1’7 km andando.
Con la entrada
viene incluido un tour que en nuestro caso fue de 40 minutos. Estuvo muy bien
porque solo estábamos 3 alemanas y yo con el guía y éste contestaba a todas
nuestras preguntas mientras iba explicando. Muy interesante. Fuimos planta por
planta viendo todo el proceso, desde que llegan las hojas de té hasta que salé
el té en sí.
Al parecer el 30%
del té mundial proviene de Sri Lanka. La fábrica de Halpewatte recibe el té de
hasta 15 km a la redonda. Los recolectores ganan unas 10 o 15 LKR por kilo y
recolectan al día unos 20 kilos. Lo que significa que al mes ganan entre uno 30
y 50 euros. Una miseria y un trabajo que nadie quiere porque es muy duro.
En Sri Lanka se produce
sobretodo té negro y la diferencia con el té verde es que éste último no pasa
por el proceso de fermentación. Yo aquí he descubierto el té negro con leche y
azúcar, ¡Me encanta!
Al final del tour
nos pusieron una cata de tés. Cuatro tazas, cada una con un té más fuerte que
el anterior.
Las fotos dentro de
las fábricas de té están prohibidas por ley al parecer.
La vuelta a Ella la
hice andando por un atajo que vi en google maps. Un paseíllo. Como el camino
acababa en la estación de tren, decidí comprar un día antes el billete a mi
próximo destino pero me encontré con que me pedían 5 veces más del precio
oficial! ¿Cómo?? Me dijo que entonces fuese al día siguiente media hora antes
de que saliese el tren. Me quedo con que mejor comprar los billetes el mismo
día algo antes…
Esa tarde me fui a
ver el “Puente de Nueve Arcos” por donde pasa el tren. El camino por el que fui
(al parecer hay uno más corto) me dejó en las vías del tren pasado el puente
unos buenos metros así que tuve que retroceder por las vías.
Cuando llegué un
chico me vino al encuentro desde la cima de la montaña de al lado (el camino
corto) diciéndome “hello” todo el rato y con una sonrisa enorme. Al poco
bajaron también dos de sus hermanos, todos con una alegría que me llamo
bastante la atención. Tenían unos 19, 15 y 10 años y al parecer en la cima esta
su casa donde hospedan a viajeros u ofrecen un té. Me estuvieron enseñando
fotos que les habían mandado unos viajeros australianos cuando estuvieron con
ellos. ¡Y mientras vino el tren!
Me dijeron de ir a
tomar el té a su casa pero quería ir a otro sitio y no sabía exactamente cuánto
me llevaría y no quería regresar a Ella siendo de noche. Así que me despedí de
estos tres encantadores hermanos que se fueron con la misma sonrisa con la que
vinieron.
Y por las vías de
tren me fui hasta Demodara, la siguiente parada de tren después de Ella.
Supuestamente tenía controlado el horario de los trenes que pasaban a esas
horas pero al parecer se me había escapado uno. Note como vibraban los raíles y
pude apartarme a tiempo sin problemas.
En Demodara el tren
hace un giro de 360 grados en su camino. Lo debería de haber supuesto pero el
giro, claro, no se puede apreciar una vez allí. Mi idea era esperar al
siguiente tren para verlo en ese tramo pero todavía quedaba una hora y medio
llovía así que sin esperar me volví a Ella en bus.
INFORMACIÓN ÚTIL
- Cambio: 1€
= 176 LKR (y bajando…)
- Tren
Haputale-Ella (tercera clase): 25 LKR
- Bus Cascada de
Ravana-Ella: 20 LKR
- Bus Ella-Cruce
Fábrica de té Halpewatte: 17 LKR
- Tour fábrica
de té Halpewatte: 200 LKR
- Bus
Demodara-Cruce Ella: 20 LKR
- Bus Cruce
Ella-Ella: 10 LKR
- Alojamiento:
Peter’s Inn
- Dirección: subiendo unos 400 metros Passara Road. Justo antes de “Holiday Homes Guest Inn”.
- Habitación doble con wifi, baño común con agua caliente: 1000 LKR/noche
- Telefono: 0721769652/0572050477
- Comentarios: la habitación estaba bien. Lo único que encima de la puerta y la ventana había como rejillas que daban directamente a la calle (mi habitación daba al porche) por lo que entraba el frío por la noche y los mosquitos. El wifi llegaba regular a la habitación, mejor fuera. El baño, a pesar de ser común, era grande y estaba bastante bien. La familia no se dejaba ver mucho. Si Peter os ofrece algo para comer o beber, lo vais a pagar al final.
Me gusta ese porche. Tiene aspecto de ser acogedor para estar allí o leer o disfrutar del entorno...
ResponderEliminarQue majos los hermanos, que sonrisa mas encantadora...
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