viernes, 13 de diciembre de 2013

El Templo Dorado de Amritsar

Amritsar es de los mejores recuerdos que tengo hasta ahora del viaje. Y no solo por lo especial del templo dorado y la actividad que hay a su alrededor que es increíble, también porque no pude estar mejor acompañada durante los tres días que pase allí.

Dejé mi alojamiento en Mcleod Ganj a las 3:30 de la mañana para poder coger un bus, el único que hay directo a Amritsar, 3 km cuesta abajo en Dharamsala a las 5. En realidad no fue muy duro, solo el instante de salir bajo el edredón.

Cinco horas y media más tarde llegué a Amritsar y me fui directamente al complejo del Templo dorado.

Cuando estuve en Delhi comenté que visité dos templos de una religión llamada sijismo. Pues el templo dorado de Amritsar es el lugar más sagrado que tiene.

El sijismo tiene unos 25 millones de fieles en todo el mundo y la mayoría se encuentran en la India donde representa aproximadamente el 2% de la población del país. Creen en un único Dios y en las enseñanzas de los diez gurús del sijismo que están recogidas en su libro sagrado. En todos los templos sijs (al menos los tres que yo he visitado) hay dentro tres sijs sentados, tocando un instrumento cada uno y cantando a través de unos micrófonos que propagan sus himnos a todo el recinto. Estos cantos apenas se interrumpen a veces durante unos segundos durante 16 horas seguidas al día. Es una música bastante agradable.

Esta foto es en uno de los templos de Delhi

A los hombres sijs se les suele distinguir bien porque llevan siempre un turbante en la cabeza. Aunque para entrar al recinto del templo dorado tanto hombres como mujeres tienen que taparse el pelo y para ello ofrecen gratuitamente en las entradas pañuelos naranjas. Y como suele siendo habitual, también hay que descalzarse y guardar el calzado en un sitio habilitado para ello en las entradas.

Cola para entrar a la pasarela que lleva al templo


Y qué decir del templo dorado. Es precioso. Esta situado en medio de un estanque que está conectado a tierra a través de una pasarela.


Pero lo que hace este lugar realmente especial es que ofrecen alojamiento y comida gratis (aunque las donaciones son más que bienvenidas y merecidas) y que para ello, absolutamente todo, como la manutención del templo, la preparación de las comidas, limpieza…se realiza por sijs voluntarios. Hay que vivirlo. Sobre todo lo de ir al comedor a comer.

La actividad es frenética y los domingos ya ni os cuento. No paran de dar comida en todo el día, al menos desde las 8 de la mañana hasta las 9 de la noche, lo que yo he podido comprobar. Lo tienen todo muy bien organizado.

Cuando llegas al edificio del comedor, a la izquierda hay un espacio donde te entregan un cuenco y puedes tomar chai (té con especias y leche), el mejor que he probado aquí, con un toque dulce. A la hora del desayuno también suelen entregar alguna tostada o dulce allí.

¿Quien quiere chai?

A la derecha está el espacio donde los voluntarios preparan la comida (todo vegetariano) pelando cebollas, ajos, patatas, zanahorias, vainas…y todo el mundo es bienvenido para ayudar. Yo un día estuve pelando ajos y otro día cortando zanahorias y allí están tanto mujeres como hombres e incluso muy jóvenes a veces. No tienes que estar un determinado tiempo. Tú llegas, te sientas, ayudas y cuando te parece te vas y ya llegará otro. La actividad no para.

Voluntarios pelando ajos y vainas

A la derecha también está el espacio donde lavan todos los platos y cubiertos y del que no para de salir ruido con el entrechocar de todos los recipientes metálicos.

Si te diriges directamente al edificio, en el pasillo te entregan como un gran plato dividido en varios huecos, un cuenco y una cuchara. Con ello entras en la gran sala que utilizan como comedor (si está llena, vas a la del piso de arriba), te sientas en fila en una de las alfombras que hay y dejas tu plato en el suelo enfrente de ti. Entonces varios sijs irán pasando con cubos, con comida diferente, de los que te van llenando cada hueco de tu plato.



Tanto en el desayuno, comida y cena sirven prácticamente la misma comida: chapati (un tipo de pan), dal (lentejas), como arroz con leche dulce o arroz amarillo dulce y a veces como verdura con salsa. Un par de veces también dieron una mandarina. Y agua. Y puedes repetir todas las veces que quieras ya que los voluntarios con los cubos no dejan de pasar ofreciendo. Y al igual que el chai, la comida esta buenísima.

La calidad de la foto no es muy buena. Esta hecha con el móvil.

Cuando se acaba y se vacía la sala, limpian el suelo rápidamente y entra el siguiente grupo de gente. En el camino de salida dejas la cuchara en un gran balde y el plato se lo entregas a una fila de voluntarios que se lo van pasando uno a otro y si hay mucho ajetreo, al final acaba volando el plato hasta que lo coge otro voluntario que qué arte que tiene para coger todos y colocarlos a toda máquina en un gran recipiente. Luego pasas por la parte de los grifos de agua para limpiarte y ale, a otra cosa mariposa.

Increíble.

El fin de semana, sobretodo el domingo, hay mucha más gente y la parte del comedor se convierte en una locura pero no colapsa.

Y por otra parte está el alojamiento del templo. Una pequeña ala de uno de los edificios del templo está dedicada a alojar a los turistas extranjeros gratuitamente por un máximo de 3 días. Consiste en un dormitorio compartido y luego hay unas 5 habitaciones triples, tres de las cuales dan al dormitorio. En el dormitorio hay una habitación que tiene lavabo y ducha. Para utilizar el retrete hay que cruzar el patio, donde por la noche duermen a la intemperie con mantas decenas de fieles, y utilizar los baños comunes.

Cuando llegué, el sij responsable del dormitorio me llevó a una habitación triple y allí conocí a las que serían mis dos compañeras de viaje durante mi estancia en Amritsar: Carmen y Mayte. Carmen, una mexicana de unos 65 años y Mayte una madrileña de 33. Ambas se habían conocido hacía 10 días y estaban viajando juntas desde entonces. Tengo que decir que fue una compañía inmejorable. No pude estar más a gusto.

El complejo también tiene un museo con cuadros dedicado a los sijs y aunque me pareció interesante algunos de los cuadros me parecieron un poco violentos/sangrientos.

No hay que perderse el templo tampoco de noche. Imprescindible.  


Otra de las visitas que se suelen hacer estando en Amritsar es la de ir a la frontera, Wagah, con Pakistan, a unos 30 km de Amritsar. Allí todos los atardeceres hay como un espectáculo de media hora entre los soldados pakistaníes y los indios.

El show, porque es lo que fue, empezaba a las 4:30pm y nosotras decidimos ir en un taxi prepago y compartido (la parte de atrás de una camioneta) que salió al as 3pm y se puede contratar en una caseta saliendo del recinto del templo. Aparte de que el viaje fue bastante horrible por el tráfico, llegó allí a las 4:15pm y todavía teníamos que andar 1 km hasta el sitio de la ceremonia. Así que cuando llegamos, después de pasar un control (no se puede meter ningún tipo de bolsa o mochila ni comida. Solo la cámara, dinero y botella de agua) ya había empezado el espectáculo y estaba todo abarrotado. Nos tuvimos que quedar abajo y aunque Mayte consiguió subirse a un alto, Carmen y yo no pudimos ver prácticamente nada, rodeadas como estábamos de gente más alta. Por suerte, los soldados indios que hacían el show empezaban desde en frente nuestra y al menos pudimos medio ver como partían de ahí hacia la línea que hace de frontera. Lo que hacían era poner cara de brutos (los soldados indios eran altísimos. ¿De dónde han salido??) y hacer unos pasos militares igual de exagerados e ir rápidamente hacia la verja que hace de frontera. Al parecer los soldados pakistaníes hacían lo mismo y una vez allí más movimientos. Eso no pude verlo. Y todo eso mientras los espectadores indios vitoreaban a los suyos e igualmente en el lado pakistaní, más vacío.


Al fondo Pakistan

En mi opinión no mereció la pena.

Amritsar no tiene mucho más. Me quede sin ver el “Jardín de Jallianwala”, que estaba muy cerca del templo, por pura pereza. Allí hay un memorial de la matanza que hubo en 1919. Tropas británicas mataron a unos 1800 indios de diferentes religiones y desarmados que protestaban contra reglas inglesas.

Me sorprendió encontrarme en esta ciudad con que la mayoría de los locales a los que me dirigí tenían un ingles bastante nulo y no así en el resto de lugares que he visitado hasta ahora en la India.


¡FELIZ NAVIDAD A TODOS! ¡Hoy hago dos meses viajando! 



INFORMACIÓN ÚTIL

- Cambio: 1€ = 83’53 INR

- Bus Dharamsala-Amritsar (5h y 30 min): 219 INR

- Taxi compartido Amritsar-frontera Pakistan-Amritsar: 100 + 10 (autopista) + 10 (tasas) = 120 INR

- Alojamiento: Recinto del Templo Dorado

  • Dirección: es uno de los edificios justo fuera del recinto del templo. Cualquier sij de la zona te indicará donde está. Desde la estación de tren hay un bus gratuito al templo.
  • Habitación triple/compartida con baño común: gratis/donación
  • Comentarios: es bastante básico pero está bien y hay taquillas que necesita tu propio candado. No hay almohadas. Hay agua filtrada en el pasillo. Siempre hay algún sij haciendo guardia en la entrada y entran en tu habitación sin avisar cuando estas dentro. Son bastante curiosos. Hay un baño con ducha (agua caliente) y lavabo pero para utilizar el retrete hay que cruzar el patio. Suelen estar decentes aunque al final del día la limpieza bueno…los utilizan todos los fieles. 

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Mcleod Ganj

Cuando me acuerdo de Mcleod Ganj, no puedo evitar acordarme también del frío que pase allí. No importó que me comprase en Delhi un jersey, una manta y unos calcetines gruesos. Durante los dos días que pasé allí tuve puestos dos pares de calcetines, los dos pantalones largos, dos jerséis, una camiseta de manga larga y otra de manga corta y aún así tuve el frió metido bajo la piel cada segundo, excepto cuando dormí y cuando cené en un restaurante.

Mi idea era haberme quedado al menos un día más pero ante ese panorama no veía el momento de irme hacia el sur. Comprarme más ropa no era una opción porque era el único sitio donde iba a estar que iba a hacer tanto frió. Si al menos en la habitación se hubiese estado bien…pero era un congelador.

Brownie. De los pocos momentos que pude disfrutar. Mmmm.

Mcleod Ganj es donde desde 1960 está establecido el gobierno tibetano en el exilio y donde se encuentra la residencia oficial del Dalai Lama. Unos 10000 tibetanos viven en la zona.


Así que en este pequeño pueblo en la montaña se pueden encontrar los famosos momos de la cocina tibetana, monjes por la calle, y el mensaje de “Free Tibet” (Tibet libre) en muchas partes.

Fue un viaje largo. Necesite dos trenes y tres autobuses para llegar. En total unas 18 horas y mucho frió.

Aquí al igual que en Rishikesh, hay viajeros que se tiran semanas debido a las numerosas opciones de voluntariado que hay como enseñar ingles o informática a los monjes. También se puede hacer yoga. En realidad es un sitio bastante agradable donde los vendedores no te agobian y hay poco tráfico.


El primer día visité el templo de Dalai Lama. No se puede meter ningún aparato electrónico y para ellos hay una caseta donde guardarlo gratuitamente. De todos modos el templo por fuera no me pareció fotogénico ya que no parece un templo y por dentro tampoco me pareció nada del otro mundo. Para entrar te revisan la mochila concienzudamente.

A la entrada también se encuentra el museo del Tibet, igualmente gratuito, que me pareció muy interesante. Te explican la historia y situación del Tibet desde que China lo ocupó.

Cerca de Mcleod Ganj, a unos 3 km, se encuentra la cascada de Bhagsu que tampoco me pareció nada del otro mundo pero el paseo hasta allí fue agradable. Quizás influyó bastante el sol que me acompañó ese rato…Algo que me sorprendió fue todos los mensajes que vi por el camino dirigidos a mantener limpio el entorno, incluso había papeleras pero la basura, más o menos eso no lo sé, seguía estando allí y eran voluntarios los que la iban recogiendo.

Camino a la cascada
"Mantén las montañas limpias como en tu casa. Usa las papeleras"

Por último, me anime e hice un curso de cocina tibetana para aprender a hacer momos! Ahí estuvimos casi dos horas una pareja irlandesa y yo con Lhamo's, un tibetano que nos enseñó a hacer momos de chocolate, de espinacas con queso, y momos de verdura. ¡Buenísimos! Y aunque pueda sorprender, porque me encanta el chocolate, los que más me gustaron fueron los de espinacas con queso. Veremos si una vez en casa puedo hacerlos…


¡Listo!


INFORMACIÓN ÚTIL

- Cambio: 1€ = 83’58 INR

- Tren Rishikesh-Ambala-Pathankot (clase “sleeper”, 14 horas y 30 min): 305 INR

- Bus Pathankot-Gaggal: 114 INR

- Bus Gaggal-Dharamsala: 15 INR

- Bus Dharamsala-Mcleod Ganj: 18 INR

- Curso de cocina de momos en “Lhamo’s Kitchen” (2h): 300 INR

- Alojamiento: Ladies Venture Hotel

  • Dirección: Jogiwara Road, McLeod Gang,District Kangra, Dharamsala. Está bajando 450 metros por la carretera Jogiwara, donde empieza desde la plaza principal. Es un edificio amarillo a mano izquierda. Se ve bien.
  • Cama en habitación compartida (7 camas) con baño común y wifi: 120 INR
  • Teléfono: 00918192221559 / 00918192221789 / 00919816235648
  • Email: shantiazad@yahoo.co.in / info@ladiesventure.com 
  • Página web: www.ladiesventure.com 
  • Comentarios: la habitación estaba bien aunque sobra una cama. Las ventanas no cerraban bien y hacía un frío horrible dentro aunque seguramente lo hubiese hecho igual de cerrar bien. Las camas tienen buenos edredones. Debajo de cada una hay una taquilla que necesita que lleves tu propio candado. Los dos días que estuve fui la única ocupante de la habitación. Solo hay un enchufe en toda la habitación y tanto éste como los interruptores de la luz están en la cabecera de una cama lo que no creo que sea muy cómodo cuando haya más de un ocupante. El baño y la ducha común están limpios y en buenas condiciones aunque tienes que salir a la calle para llegar a ellos. No falta el agua caliente. Tienen agua filtrada aunque no la probé. Me ofrecieron una habitación individual por 150 INR pero era muy pequeña, con el techo inclinado y el baño compartido estaba en otra planta y más lejos. Creo que es el único alojamiento en todo Mcleod Ganj que tiene dormitorio (habitación compartida). 










lunes, 9 de diciembre de 2013

Rishikesh

Cuando cambio de ciudad siempre intento no llegar de noche a mi próximo destino porque al no soler tener alojamiento no me hace mucha gracia tener que buscarlo a esas horas. Pero como le quería dedicar a Delhi medio día más y no un día entero, decidí coger un tren a la tarde habiendo ya reservado alojamiento el día anterior.

Esta decisión me salió con un rickshaw infladísimo de precio para llegar a mi alojamiento porque a las 9 de la noche ya no había nadie que quisiera compartir uno para ir a la parte norte de la ciudad. Y andar no era una opción. Así que en vez de pagar 20 INR tuve que pagar 150 INR a pesar de que el revisor del bus en el que había viajado intentó que me lo dejasen en 100.

Así llegué a mi alojamiento en Rishikesh, conocida como la capital mundial del yoga. Hay viajeros que se pasan aquí semanas haciendo yoga o meditación. Yo solo había venido a visitar la ciudad y estuve un día y medio.


Rishikesh se convirtió en mundialmente famosa cuando los Beatles pasaron una temporada aquí en el año 1968 en un ashram (lugar de meditación).

El cambio es radical entre la caótica Delhi y la tranquilidad de Rishikesh en medio de las montañas. Qué bien sentaba ese fresco, sin ser frío, de la montaña durante el día! La ciudad está dividida por el importante río Ganges que aquí tiene un color verde turquesa precioso. Increíble cruzar cualquiera de los dos puentes “Ram Jhula” o “Lakshman Jhula”, sobretodo el segundo, con el rio, los ghats (escalinatas que conducen hasta un río, lago o similar) y las montañas al fondo. ¡Vaya vista!



Al atardecer me acerqué al centro de la ciudad para ver el “Ganga Aarti” en el ghat “Triveni”. El “Aarti” es una ceremonia que se celebra todas las tardes con la puesta de sol, solo en las ciudades de Rishikesh, Haridwar y Varanasi por donde pasa el río Ganges. Se utiliza el fuego como ofrenda a la diosa Ganga.

La verdad es que me esperaba mucho más. No me pareció gran cosa.


En realidad Rishikesh no tiene mucho más y con un día basta si no vienes a practicar yoga, meditación o hacer rafting o algún deporte de riesgo. Aunque si quieres simplemente relajarte está muy bien para pasar unos días.





INFORMACIÓN ÚTIL

- Cambio: 1€ = 83'58 INR

- Tren New Delhi-Haridwar (clase “second seating”, 4h y 15 min): 125 INR

- Bus Haridwar-Rishikesh (1h): 33 INR

- Rickshaw estación de bus Rishikesh-alojamiento: 150 INR (precio infladísimo)

- Rickshaw compartido (vikram) centro-cruce High Bank/alojamiento: 20 INR

- Rickshaw High Bank/alojamiento-estación de tren Rishikesh: 50 INR

- Raasta café & Bakery: me gustó tanto lo que comí aquí que tengo que mencionarlo. “Vegetable      manchurian” con arroz en un bol aparte por 120 INR. Está justo en frente de Seema Guesthouse.

- Alojamiento: Staywell Cottage-Seema guesthouse

  • Dirección: Tapovan By Pass, P.o. Shivanand Nagar (high bank). Está en una zona un poco apartada entre los dos puentes.
  • Habitación doble con ventilador, baño privado, agua caliente y wifi: 200 INR
  • Email: asisima@rediffmail.com 
  • Teléfono: 00919719137314
  • Página web: www.seemahouse.webs.com
  • Comentarios: muy bien. La habitación era bastante simple pero estaba limpia y en buenas condiciones. El baño también bien, con agua caliente de verdad que en esta época hace buena falta. Por la noche hace bastante frío pero me dieron un par de mantas y a la hora de dormir bien. Tienen agua filtrada a 5 INR el litro. El wifi funcionaba y llegaba bastante bien a la habitación. No tuve mucho contacto con el matrimonio que lleva el alojamiento pero parecían agradables. 












jueves, 5 de diciembre de 2013

Nueva Delhi

Y por fin deje el sur de la India para ir hasta la capital, Nueva Delhi. Fueron nada menos que 17 horas en tren aunque no se me hicieron muy largas. Lo malo del viaje fue que por la noche entró un frío helador en el tren y mi ropa no era suficiente…Y es que el calor se había quedado en el sur y en Nueva Delhi aunque por el día no hacía frío, por la noche y temprano por la mañana la historia cambiaba.

No me esperaba mucho de Delhi respecto a la gente después de que la pareja alemana de Alleppey me dijese que odiaban esta ciudad. Y es verdad que me salió más de un moscón pero deje Delhi contenta, volvería. 

Lo primero que hice cuando salí del hotel fue ir a la oficina de turismo oficial. O eso intenté. Hay que tener cuidado porque en los alrededores de la oficina oficial hay muchas agencias que proclaman ser la oficina de turismo y va a haber locales que te van a intentar llevar a la equivocada. A mí por el camino se me pegaron un par de moscones intentando llevarme a la oficina que no era. Y cuando llegué a la principal, dude al entrar y un local me dijo que esa era para locales y que la de extranjeros estaba 100 metros por la calle de al lado. Y me lo creí. Por suerte solo quería un mapa que me lo dieron gratis aunque luego me dijo que podía comprar allí el billete de tren y así no hacer cola en la estación de tren. Decliné la oferta. Al día siguiente volví pero esta vez entre en la oficina OFICIAL y me dijeron que esa era tanto para extranjeros como para locales y que allí no vendían billetes de tren, que a donde había ido el día anterior era una agencia (y claro, se llevaría su comisión si comprase el billete)…

De Delhi me fui con la impresión de haber visto un montón de sitios y aunque la ciudad en sí es una locura y hay bastante suciedad, hay lugares que realmente merecen la pena y el metro funciona muy bien.

En la India hay muchas religiones y en Delhi por primera vez visité dos templos de una religión llamada sijismo: “Sis Ganj” y “Bangla Sahib”. No voy a hablar ahora sobre ello porque lo haré cuando escriba sobre Amritsar pero sí que voy a decir que desde que visité el primer templo me pareció que el ambiente transmite algo especial, me gustó.

Bangla Sahib
Interior de Sis Ganj

Delhi también tiene un “Fuerte Rojo” bastante imponente aunque solo lo vi por fuera. De todos modos creo que estaba cerrado esos días porque estaban los militares o algo así. Se acabo de construir en 1648 y su muralla tiene una longitud de nada menos que 2 km.


Una de las visitas que me medio enfado fue la que hice a la mezquita “Jama Masjid” o “Mezquita del Viernes”. Se supone que la entrada es gratis pero luego hay un cartel que dice que hay que pagar 300 INR por la cámara de fotos. De nada sirvió que les dijese que no la iba a utilizar, tampoco tienen donde guardarla. Directamente si no quieres pagar esa tarifa, no puedes ir con cámara. Además son de lo más bordes. Así que ante tal situación que pongan directamente que la entrada cuesta 300 INR y así, al menos en mi caso, se evita la mala sangre. No fui yo la única visitante contrariada.

Dejando eso a un lado, la mezquita es una de las más grandes en la India y se acabó de construir en el año 1658 por el emperador Mongol de aquella época.  


Otra de las visitas imprescindibles en la ciudad es la del templo hindú de “Akshardham” que rinde culto al dios Swaminarayan. No se puede meter ni la cámara de fotos ni el móvil por lo que no tengo ninguna foto.

Es un templo tallado prácticamente al centímetro, como otros templos que me he ido encontrando por la India, pero lo inusual es que fue construido en el año 2005 y se nota. Esta todo muy nuevo, todas las figuras perfectas…la verdad es que tanto el recinto como el templo son impresionantes pero tanta perfección en un templo con aspecto de los de hace cientos de años como que le quita un poco de gracia, al menos para mí.

Foto de Google

Otro templo que merece la pena visitar por su arquitectura es el “Templo de Loto”. Este sitio forma parte del bahaísmo, otra de las religiones que se pueden encontrar en la India. La visita se hace en grupos y una vez dentro estas un rato sentado en un silencio absoluto y admirando la forma de loto por dentro porque lo que es el templo no tiene ni un solo adorno.


Otro lugar que hay que visitar sin falta, imprescindible, antes de dejar Delhi es la “Tumba de Humayun”. El recinto es un conjunto de construcciones-tumba. Para mí lo más impresionante fue la tumba de "Isa Khan", un noble de Humayun y por supuesto la propia tumba del emperador mogol Humayun que ha sido recientemente restaurada y ha quedado preciosa.

Tumba de Isa Khan
Tumba de Humayun

Uno de los iconos principales de la ciudad es la “Puerta de la India”. Es un monumento para conmemorar a los soldados indios que murieron en la Primera Guerra Mundial y las Guerras Afganas de 1919.


Estuve a punto de no ver el “complejo Qutb” más conocido como “Qutab Minar” que es el monumento más famoso en su interior. Menos mal que al final fui porque fue de lo que más me gustó en la ciudad.

“Qutub Minar” es el minarete más alto del mundo con 72’5 metros. Desde lejos pensé “vale, un minarete, sin más” pero cuando lo vi de cerca con todos sus detalles me pareció una maravilla, precioso. Cerca esta “Alai Mirar” que pretendía ser el doble de grande que “Qutub Minar” aunque quedo incompleto y solo esta su base. En los alrededores hay otros restos que bien merecen la pena ver también.



Y por supuesto, no me podía ir de Delhi sin visitar el memorial de Mahatma Gandhi (persona clave en la independencia de la India a través de la no-violencia), su museo y el lugar donde tristemente murió por varios disparos.

El memorial, el lugar donde se incineró su cuerpo el 31 de enero de 1948 se llama “Raj Ghat” y está marcado con una losa de mármol negro y con una llama eterna.


Para entrar en el patio hay que descalzarse y hay dos opciones, dejar el calzado gratuitamente a la derecha bajo tu propio riesgo o dejarlo a la izquierda al cuidado de un vigilante pagando lo que tu creas conveniente. Cuando llegue a ese punto, el vigilante más seco que seco me insistió mucho en que le diese el calzado. Me quede pensando en si dejarlo en un lado o en otro y el personaje no dejaba de darme la tabarra. Me dieron cero ganas de dejarle mi calzado y menos de pagarle algo así que le dije que lo dejaba gratis en el otro lado y me puntualizó bordemente que bajo mi responsabilidad (como si no supiese leer). Si no hubiese temido represalias contra mi calzado le hubiese dicho que debería de ser más amable con la gente. De todos modos no me quede tranquila y rápidamente hice un par de fotos y volví a por mi calzado que claro, seguía ahí…Me chafó la visita.

Cerca hay también un par de museos sobre la vida de Gandhi. Visité uno de ellos pero por encima porque era larguísimo y además tenía bastante reciente su vida de un libro (“Esta Noche la Libertad”) que había leído justo antes de empezar el viaje.

Por último visité “Gandhi Smriti” o “Birla House” que es la casa donde vivió Gandhi los últimos 144 días de su vida y en cuyos jardines perdió la vida con 78 años. Tengo que reconocer que el lugar me conmovió un poco porque aparte de estar en el lugar de los últimos días de esta gran persona, el camino que siguió los últimos minutos hasta el jardín están marcados con pisadas que lo hace todavía más sobrecogedor.



En Delhi también aproveché para hacer algunas compras. Hacía tiempo que mi mochila pequeña invitaba a que cualquiera metiese la mano y me cogiese cualquier cosa que tuviese dentro del bolsillo deshilado (demasiado peso…) así que estando la calle de mi hotel llena de tiendas (y de porquería), me compré una algo más grande y de mejor calidad (950 INR). De cara al frío que me esperaba en el norte también me compré un jersey (200 INR), unos calcetines gruesos (50 INR) y una manta (250 INR) para los viajes nocturnos. 

Calle de tiendas "Main Bazar"


INFORMACIÓN ÚTIL

- Cambio: 1€ = 84’53 INR

- Bus Aurangabad-Jalgaon: 165 INR

- Tren Jalgaon-Delhi (sleeper, 17 horas): 465 INR

- Oficina de turismo oficial: 88 Janpath, Connaught Place.

- Precio metro: 10-18 INR/trayecto a los sitios turísticos desde Paharganj.

- Mezquita Jama Masjid: 300 INR para fotos, obligatorio pagarlo si llevas cámara.

- Tumba de Humayun: 250 INR (viernes gratis)

- Qutub Minar: 250 INR

- Alojamiento: Sun Flower Inn

  • Dirección: 962, Kumharan Street, Main Bazar, Paharganj. Al lado de la estación principal de tren “New Delhi”. La zona donde se suelen alojar los mochileros.
  • Habitación doble con televisión, baño privado y wifi: 475 INR
  • Comentarios: nada especial sobre este alojamiento. Fue una negociación larga hasta que me dejaron el precio en 475 INR la noche. La habitación no tenía ventana, un poco lúgubre y se veían como mini cucarachas de vez en cuando. Se oía mucho el ruido de los pasillos y otras habitaciones. Hay timbre en las puertas y la primera noche alguien se dedico a tocarlo y aporrear mi puerta un buen rato. Los de recepción cero sonrisas. El wifi en recepción más o menos bien pero a mi habitación en la primera planta (entonces al resto supongo que nada) solo llegaba un poco en la puerta. El baño bien pero no siempre había agua caliente y hacía frió por la noche. Buscaría otro sitio la próxima vez. 












martes, 3 de diciembre de 2013

Aurangabad

La combinación de ponerme enferma (sabía que en algún momento llegaría, aunque ha sido más tarde de lo que pensaba), planificar mal la visita y estar en un alojamiento que no recomiendo a nadie, hizo que mi paso por Aurangabad fuese un poco desastre. Pero no todo fue malo.

Un tren de casi 8 horas me dejo en Aurangabad sobre las 5 de la mañana. El día anterior había llamado a un alojamiento para preguntar si podía entrar a esas horas y me dijeron que si. Así llegué al “Youth Hostel”, de la misma cadena que el de Mysore pero ni color.

Aurangabad es la ciudad base para visitar las dos principales atracciones de la zona: las cuevas de Ellora y de Ajanta. Mi idea era visitar el primer día Ellora junto con otros sitios cercanos y el segundo día Ajanta de camino a Jalgaon donde cogería un tren a mi siguiente destino. Pero cuando compre ese billete de tren, no sabía que las cuevas de Ellora cierran los martes y las de Ajanta los lunes. Y yo llegué un martes a Aurangabad. Cuando me enteré unos días antes de este detalle ya era tarde, tenía el billete de tren comprado.

Así que tuve que cambiar de orden las visitas lo que hizo que pudiese visitar menos sitios, anduviese más estresada y tuviese que utilizar más transporte.

Después de haber dormido prácticamente nada (más majos los de mi alojamiento…) me fui a la estación de bus y en 2 horas y cuarto (mucho más tiempo del que pensaba) estuve en la zona de Ajanta. Aunque una vez allí “hay que” coger otro bus para hacer los últimos 4 km hasta las cuevas.

El día anterior a la noche ya había empezado a sentirme mal y a medida que pasaba la mañana me fui encontrando cada vez más débil. Subir un par de peldaños era un esfuerzo considerable. Quizás por eso no pueda alabar las cuevas de Ajanta como se merecen.

Tengo que reconocer que la vista que se tiene de las 29 cuevas al fondo no deja indiferente.


Las cuevas son budistas y fueron construidas en dos fases comenzando alrededor del año 200 a.C y siguiendo alrededor del año 600 d.C. Dentro las paredes están adornadas con pinturas, esculturas y frescos.

Si no recuerdo mal, las cuevas que más llamaron mi atención fueron la primera y la última. Las demás son más o menos una repetición de estas dos pero a menos. Hay que descalzarse para entrar en cada cueva.



En el bus de vuelta a Aurangabad conocí a Alberto, un bilbaíno con una curriculum viajero envidiable. Esta era su sexta vez en la India, casi nada. Alberto fue la amabilidad en persona. En una parada que hizo el bus se bajo para comprarme plátanos, me dejo el baño de su habitación para ducharme después de comentarle lo horrible de mi alojamiento, me ayudo a comprar un cuchillo (¡podré comer otra fruta que no sea plátano o mandarina!), me descubrió comida india que no conocía, me recomendó sitios en el norte, me dio consejos y finalmente fuimos a cenar a un restaurante (lo que no ayudo nada a mi estomago…) mientras compartíamos experiencias viajeras, sobre todo por su parte. Un final de día inmejorable.

Esa noche empeoré y a la mañana siguiente dude entre quedarme en el alojamiento o ir a ver las cuevas de Ellora. Finalmente fue lo segundo y menos mal porque lo que vi en Ellora me dejo con la boca abierta literalmente.

Al tener que coger esa tarde un tren en una ciudad a 3 horas y media de Aurangabad y tardar más tiempo del que pensaba otra vez en ir a Ellora, apenas pude dedicarle una hora a deambular por las cuevas una vez allí.

Ellora tiene un total de 34 cuevas. Las 12 primeras son budistas, las 17 siguientes hindúes y las últimas 5 jainistas. Fueron construidas entre los siglos IV y VIII d.C.

Sin duda alguna lo más importante y espectacular es la cueva número 16, el templo de Kailasa. Cuando entras al recinto se puede ver al fondo y esa primera vista ya promete.


Yo había apuntado en un papel cuales eran las cuevas que más merecían la pena ver de las 34 en caso de tener poco tiempo, así que para hacerlo en orden primero me fui a la derecha, al sur, donde están los templos budistas y lo que vi me recordó bastante a Ajanta. En la cueva número 12 un empleado del gobierno me dijo que si tenía poco tiempo fuese directamente a la cueva número 16 que ya por si sola necesitaba una hora y a mí me quedaban 45 minutos…Le hice caso y allí que fui lo más rápido posible.

Fue entrar y quedarme impresionada. Miraba a todas partes sin poder moverme.

Me temo que las fotos no le hacen justicia


Una vez superada la impresión inicial rodee todo el templo, entré, subí, bajé…Si es tan impresionante hoy en día ¿cómo sería en su momento?

Esta cueva fue realizada por 17000 trabajadores y necesito 150 años para ser terminada.

Estuve allí media hora, aunque perfectamente se puede estar más. Quería intentar ver las cuevas 29 y 32 que me había recomendado también el empleado del Gobierno si tenía tiempo pero al llegar a la cueva 27 el camino no seguía y no sabía por dónde había que ir y habiendo pasado ya prácticamente la hora decidí regresar a Aurangabad.

Ya me dio pena no poder dedicar más tiempo a este lugar pero vamos, sentí que ya había merecido la pena la visita solo con el templo de Kailasa.

Por falta de tiempo me quede sin ver la fortaleza de Daulatabad (aunque la vi a lo lejos desde el bus) y “Bibi Ka Maqbara” conocido como el pequeño Taj Mahal.



INFORMACÍON ÚTIL

- Cambio: 1€ = 84’53 INR

- Tren Mumbai-Aurangabad (7h y 45 min, clase “Sleeper”): 205 INR

- Bus Aurangabad-Ajanta (2h y 15 min): 106 INR

- Tasa “no sé de qué” cuevas Ajanta: 10 INR

- Bus a las cuevas (4 km): 20 INR

- Entrada Cuevas Ajanta (lunes cerradas): 250 INR

- Bus de vuelta (4 km): 15 INR

- Bus Ajanta-Aurangabad (2h y 15 min): 120 INR

- Bus Aurangabad-Ellora (1h): 30 INR

- Entrada Cuevas Ellora (martes cerradas): 250 INR

- Bus Ellora-Aurangabad (45 min): 30 INR

Bus Aurangabad-Jalgaon (3h y 30 min): 165 INR

- Alojamiento: Youth Hostel
  • Dirección: Station Rd West. A medio camino entre la estación de tren y la de bus.
  • Cama en habitación compartida, con ventilador: 80 INR estudiantes (Normal 120 INR)
  • Teléfono: 00912402334892
  • Comentarios: directamente no volvería. La habitación tenía unas 10-12 camas, incomodas. Fui la única ocupante de la habitación durante los dos días. Había bichos, no funcionaba ninguno de los dos enchufes que había. El alojamiento está muy mal mantenido y deteriorado. Los baños tienen las ventanas rotas, ninguno de los cuatro lavabos echaba agua. Mire una de las duchas por encima y cuando vi la primera araña decidí enfrentarme a esa tortura en su momento, por suerte no tuve que hacerlo. El primer día me fui a dormir a las 6am y a las 8am entro uno de los de recepción en la habitación y me zarandeo para darme el cambio que me debía (no podía esperar a que me levantase??). Ya me desveló y me levanté pero a las 9 y pico vino una mujer del hostal y también entró directamente (no se podía cerrar la puerta) para darme el pasaporte y el carné de estudiante. Al día siguiente, la mujer hizo lo mismo a la misma hora y cuando vio que estaba levantada se fue. No me parece ni medio normal. Además me cobraron 10 INR de más por fotocopiarme el pasaporte y el carné de estudiante (pero que cutres). Y cuando les pregunté si podía guardar allí la mochila el último día me dijeron que no. Pero al parecer el señor no contaba como una noche el día que llegué (yo si) así que como estaba pagando una noche más pues me dejo dejar la mochila. No puse pegas por eso porque la mochila no la podía dejar en la estación de tren (solo se puede si tienes billete de tren) y en la estación de bus no tenían guarda equipajes así que si no hubiese podido dejarla en el alojamiento hubiese tenido un problema. 










lunes, 2 de diciembre de 2013

Visitando Sonrisas de Bombay

Hace unos cuatro años me leí el libro “Sonrisas de Bombay” de Jaume Sanllorente. Fue una historia que me impactó, que no me dejó indiferente.


Jaume era un periodista catalán que en el 2003 viajó por primera vez a la India pero no fue hasta que viajó otra vez a este país cuando decidió dar un giro de 360 grados a su vida. En esa visita se encontró con la situación de que un orfanato iba a cerrar dejando así a sus 40 niños en manos de posibles mafias. Decidido a ayudar a que eso no sucediera dejó su trabajo y su piso y volvió a Bombay sin billete de vuelta. Y creó la ONG “Sonrisas de Bombay”.

Desde que leí el libro me dije que si alguna vez visitaba la India (este viaje a penas estaba en mi mente si es que lo estaba) y tenía la oportunidad, debía visitar Sonrisas de Bombay si o si e increíblemente he podido hacerlo.

Escribí a la asociación un email preguntándoles si podía visitar sus proyectos como ofrecían en la página web y me contestaron afirmativamente lo que me hizo mucha ilusión.

Así que en mi último día en Bombay, lunes (los fines de semana no realizan visitas), a las 7am deje mi hotel y siguiendo las indicaciones que me habían dado por email me fui a la oficina central de la asociación en el barrio de Andheri East a 22 km de donde me alojaba. A esas horas pude ver a mucha gente durmiendo en las calles de Bombay.

Llegué a las 9:30am (me costó un poco encontrar el edificio) como habíamos quedado y después de escribir mi nombre en un libro y darme una tarjeta de visitante subí a la sexta planta donde un hombre me pasó a una sala y me dio una botella de agua y un chai (té con especias. Bebida típica en la India).

Al poco apareció Natasha, una local de mi misma edad que hablaba muy bien español y sería mi guía en los proyectos que veríamos. No había más visitantes. La mayoría acuden en verano. En los primeros 45 minutos aproximadamente Natasha me hizo a través de diapositivas en un portátil una introducción a “Sonrisas de Bombay” y me estuvo explicando los diferentes proyectos que llevaban a cabo y contestando las preguntas que se me ocurrían.

Después dejamos el edificio y en una furgoneta, acompañados del responsable (o algo parecido creo) de la zona que íbamos a ver fuimos a ver un par de las 25 guarderías o “Balwadis”, como las llaman aquí, que impulsa Sonrisas de Bombay.

Los “Balwadis” se basan en una educación pre-escolar y acogen niños de entre 2 y 6 años de familias pobres que viven en slums (barrios de chabolas) y por eso también están situados dentro de los slums, para que a los niños les resulte más fácil ir.

Un “Balwadi” es una sola habitación, no muy grande, y me sorprendió lo bien aprovechado que estaba el espacio. Todos tienen una televisión para ayudar en la educación de los niños y un baño y siempre hay una profesora y una ayudante. A los niños se les da un uniforme y mochilas. El ingles está ya presente y por las paredes tienen grandes carteles con imágenes y al lado el nombre en ingles. Los niños están allí de 10am a 1pm, al menos en uno de los Balwari que visitamos. Todos los días se les da una comida complementaria (cada día diferente) y se les pesa todo los meses para ver la mejoría respecto al mes anterior además de llevar otros controles como el de la asistencia. También tienen apuntados los datos de los padres, como su profesión, cuánto ganan (el que me enseñaron el sueldo del padre oscilaba entre unas 5000 y 12000 INR, entre unos 60 y 140 euros)…


Antes de visitar los “balwadis” fuimos a ver una escuela donde estudian hasta los 16 años. Allí hacía poco Sonrisas de Bombay había hecho una campaña de control de la vista y los dientes. Si no recuerdo mal, creo que en esta misma escuela también habían dado algunas becas a estudiantes ya que la educación es gratuita solo hasta los 14 años. La escuela está considerada una de las mejores de la zona y algunas clases tenían hasta 60 alumnos en un espacio no muy grande…además de que el patio era pequeñísimo.

Después de la visita a los “balwadis” fuimos a ver la escuela de “Yashodhan” de la que Sonrisas de Bombay salvó del cierre pagando el sueldo de los 44 profesores desde 2007. Gracias a la asociación también, se construyo una segunda planta hace un par de años que hizo que pudiesen acudir más estudiantes. Al llegar me recibieron poniéndome en la frente el bindi, el característico punto rojo que llevan las mujeres hindúes, como bienvenida. Nos ofrecieron unas galletas y chai y visitamos la escuela.

Por último volvimos a las oficinas centrales a tiempo de ver uno de los cursos donde enseñan a las mujeres a ser autosuficientes (proyecto SEED). Estos cursos son a partir de las 2pm cuando las mujeres tienen más tiempo para ellas mismas. En este caso era un curso de belleza y una profesora les estaba enseñando a depilarse correctamente con cera.

Antes tenían alquilados los seis pisos del edificio pero debido a la crisis de España las donaciones han bajado y ahora solo pueden permitirse tener dos pisos. Quieren concienciar a los habitantes de la ciudad para que ayuden pero como dijo Natasha es difícil porque están muy acostumbrados a ver la pobreza.

La ONG también tiene otros proyectos como “HOPE” donde ayudan a las familias de niños con cáncer.

Natasha, aparte de ser una muy buena guía fue también muy buena compañía y compartimos cultura y costumbres de nuestros respectivos países.

Sin duda se cumplieron mis expectativas respecto a esta visita. Ver sobre el terreno el gran trabajo de esta asociación, gracias al gran corazón y confianza de la gente a través de sus donaciones, fue una gran experiencia (y no escribo más veces "gran" porque no hay más frases).



INFORMACIÓN ÚTIL

- Web Sonrisas de Bombay: www.sonrisasdebombay.org 

- Información sobre la visita:

www.sonrisasdebombay.org/sonrisasdebombay/es/que-puedes-hacer-tu/viaja-bombay.html 

- Email: mumbai@mumbaismiles.org